El yogur griego se consolidó como uno de los alimentos más recomendados por especialistas en nutrición, gracias a su alto contenido de proteínas, su aporte de probióticos y sus efectos positivos en distintos sistemas del organismo. Así lo señaló la nutricionista Kristen Stavridis en declaraciones a The Telegraph, donde detalló las ventajas de incorporar este lácteo de manera regular en la dieta.
Su textura espesa, versatilidad en la cocina y perfil nutricional lo han convertido en un infaltable de desayunos, colaciones y preparaciones saladas, en un contexto marcado por la creciente demanda de alimentos funcionales y ricos en proteínas.

Más proteína y salud muscular
El yogur griego se obtiene mediante un proceso de colado que elimina el suero y concentra los sólidos, lo que permite alcanzar hasta 10 gramos de proteína por cada 100 gramos, casi el doble que otros yogures. Se trata, además, de una proteína completa, con los nueve aminoácidos esenciales, clave para el mantenimiento de la masa muscular, con el paso de los años.
Equilibrio intestinal y defensas
Sus cultivos vivos contribuyen a mejorar la diversidad del microbioma intestinal, favoreciendo la digestión y fortaleciendo el sistema inmune. Estudios citados por el medio británico asocian su consumo habitual con una menor inflamación y un menor riesgo de enfermedades intestinales.
Beneficios para el corazón
El aporte de potasio y magnesio ayuda a regular la presión arterial, mientras que los probióticos pueden colaborar en la reducción del colesterol. En personas con antecedentes cardiovasculares, los especialistas recomiendan elegir versiones bajas en grasa.

Saciedad y control del peso
El alto contenido proteico prolonga la sensación de saciedad y contribuye a disminuir el consumo entre comidas. Una porción de 100 gramos de yogur griego descremado aporta alrededor de 50 calorías, lo que lo posiciona como un aliado en planes de control de peso.
Salud ósea y calcio
Un bol de 200 gramos cubre más de un tercio de la ingesta diaria recomendada de calcio, mineral esencial para la densidad ósea. Su consumo resulta especialmente relevante en mujeres adultas, ya que ayuda a reducir el riesgo de fracturas y pérdida ósea.
Cerebro y eje intestino-cerebro
Los probióticos participan en la comunicación entre el intestino y el cerebro, con impacto en la función cognitiva. A ello se suma el aporte de vitaminas del complejo B, como la B12, vinculadas a la memoria, el pensamiento crítico y la salud neurológica.
En conjunto, los especialistas coinciden en que el yogur griego combina nutrición, funcionalidad y versatilidad, lo que lo posiciona como uno de los lácteos más completos dentro de una alimentación equilibrada.
FUENTE: INFOBAE












