El mercado internacional del café atraviesa uno de sus mejores momentos, con precios al alza impulsados por problemas logísticos, tensiones geopolíticas y efectos climáticos en países productores. Entre 2023 y 2025, el café arábica casi duplicó su valor y el robusta también registró fuertes incrementos. Sin embargo, Ecuador no logra capitalizar esta oportunidad.
Aunque en 2025 el país exportó solo 13.078 toneladas métricas —la mitad de lo enviado en 2015—, obtuvo mayores ingresos: USD 150,4 millones frente a USD 146,5 millones hace una década. Es decir, se vende menos café, pero a mejores precios.
La principal limitación es la drástica caída del área cultivada. De casi 347.000 hectáreas registradas en 1983, hoy apenas quedan entre 27.000 y 30.000 hectáreas activas. Gran parte de las tierras cafeteras fueron reemplazadas por cultivos más rentables como cacao, arroz, maíz o pastizales.
Productores y técnicos coinciden en que la recuperación reciente responde más al esfuerzo privado que al apoyo estatal. En los últimos tres años, mejores precios han motivado la renovación de plantaciones, pero el sector reclama incentivos tributarios, créditos con períodos de gracia acordes al ciclo del cultivo y asistencia técnica especializada.
Otro obstáculo es la falta de infraestructura. Actualmente, los exportadores deben enviar muestras al exterior para análisis de residuos, lo que encarece costos y retrasa operaciones. También persisten graves problemas viales en zonas productoras, dificultando el transporte de cosechas.
El cambio climático agrava el panorama. Sequías prolongadas, exceso de lluvias y temperaturas fuera del rango ideal ya afectan zonas cafetaleras de la Costa y Loja. En Santa Elena, proyectos de renovación impulsados hace una década prácticamente desaparecieron por falta de agua y altos costos de riego.
Pese a ello, existen avances técnicos. El INIAP desarrolla nuevas variedades de robusta más productivas y de mejor calidad, pero enfrenta limitaciones presupuestarias y burocráticas para llevarlas al campo.
Ecuador tiene una oportunidad histórica en el mercado mundial del café, pero sin inversión, políticas públicas y adaptación climática, seguirá generando más ingresos con menos producción.
(Con información de diario Expreso)