El conflicto en Medio Oriente comienza a generar efectos en el comercio internacional y en las cadenas logísticas de exportación, especialmente en sectores como la industria frutícola.
El consultor internacional en agronegocios Giorgio Peirano explicó a Portalfruticola.com que uno de los primeros impactos visibles ha sido la disrupción logística global, debido a que varias navieras han cancelado servicios o modificado rutas, generando incertidumbre en el transporte marítimo.

A esto se suma la volatilidad del precio del petróleo, que en los últimos días llegó a bordear los 100 dólares por barril antes de bajar a cerca de 80 dólares, lo que podría incrementar los costos de transporte si el conflicto se prolonga. También se ha observado movimiento en los mercados cambiarios, con el fortalecimiento del dólar y la depreciación de monedas emergentes como el peso chileno.
En cuanto al impacto directo en las exportaciones frutícolas latinoamericanas, Peirano señaló que sería limitado, ya que Medio Oriente representa entre el 2% y el 3% de las exportaciones de fruta de Chile. Sin embargo, advirtió que el mayor riesgo podría surgir por un reordenamiento de los flujos comerciales, ya que países competidores como Sudáfrica podrían redirigir su oferta hacia otros mercados, aumentando la competencia para exportadores de Chile, Perú o Colombia.
Otro factor clave es el papel estratégico del Canal de Suez, por donde transita cerca del 12% al 13% del comercio mundial. Aunque el canal sigue operativo, el aumento del riesgo en la zona ha llevado a algunas aseguradoras a dejar de cubrir barcos, lo que ha obligado a navieras a tomar rutas más largas bordeando el Cabo de Buena Esperanza, en África.

Esto implica mayores tiempos de tránsito y costos operativos, que podrían trasladarse a las tarifas de transporte. Si el conflicto se prolonga y el petróleo mantiene una tendencia al alza, los costos logísticos podrían seguir aumentando, afectando los márgenes de los productores frutícolas.
Peirano también indicó que el conflicto podría influir en el mercado de fertilizantes, aunque si la situación se estabiliza en las próximas semanas el suministro tendería a normalizarse.
Ante este escenario de incertidumbre, el especialista recomienda que la industria frutícola mantenga relaciones comerciales sólidas, monitoree los mercados y utilice herramientas financieras para cubrir riesgos cambiarios y logísticos.
“Estos eventos ya han ocurrido antes y normalmente el mercado tiende a ajustarse con el tiempo”, concluyó Peirano, destacando la importancia de mantener flexibilidad y cercanía con los mercados internacionales.
(Con información de PORTAL FRUTÍCOLA)











