En los páramos de la hacienda Monteserín, en El Quinche —donde nacen vertientes que abastecen a comunidades rurales del Distrito Metropolitano de Quito— se ejecuta un proceso de restauración ecológica para fortalecer la seguridad hídrica de la zona.
Desde 2024, la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento, a través del Fondo para la Protección del Agua, mantiene un acuerdo de conservación con los propietarios del predio. De las 2.000 hectáreas de la hacienda, 500 permanecerán bajo conservación durante diez años, con acciones como cercado, señalización y restauración progresiva del ecosistema.

En 12 hectáreas priorizadas —antes destinadas a ganadería extensiva— se sembrarán 10.000 plantas nativas altoandinas hasta finales de marzo, entre ellas puchacalia, piquil, pucacha y chachacomo. Estas especies mejoran la infiltración, reducen la erosión y permiten recuperar la capacidad del páramo para almacenar y regular el agua.
El área intervenida alimenta la vertiente Sumayacu, fuente matriz de varios sistemas comunitarios que abastecen a nueve comunidades, cuatro de ellas dentro de Quito. La iniciativa se articula al fortalecimiento de las juntas de agua, responsables de sistemas cuyo funcionamiento depende directamente del buen estado del ecosistema.

La siembra se realiza bajo un esquema de corresponsabilidad: las instituciones aportan planificación técnica y plantas; la comunidad contribuye con mano de obra y vigilancia. Para los habitantes, la restauración es una inversión directa en su abastecimiento. En época seca, cuando el caudal disminuye y se aplican racionamientos, la conservación del páramo se vuelve esencial.
El Fonag es una alianza entre el Municipio de Quito, la Epmaps y la organización ambiental The Nature Conservancy, creada para proteger y restaurar las fuentes de agua del Distrito Metropolitano. Su trabajo en Monteserín apunta a garantizar, a mediano y largo plazo, el agua para cientos de familias rurales.
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