La reciente decisión del Gobierno Nacional de fusionar el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) con los ministerios de Economía y Finanzas y de Producción para crear el nuevo Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo marca un cambio histórico en la estructura institucional del Estado ecuatoriano. La nueva cartera estará dirigida por Sariha Moya, quien hasta ahora se desempeñaba como ministra de Economía y Finanzas.
La medida forma parte del proceso de reorganización administrativa impulsado por el presidente Daniel Noboa, con el argumento de optimizar recursos, eliminar duplicidades y mejorar la coordinación entre entidades públicas.
Sin embargo, la desaparición del Ministerio de Agricultura y Ganadería como institución independiente ha despertado inquietudes en amplios sectores vinculados a la producción agropecuaria. El MAG no era una entidad cualquiera dentro de la estructura estatal. Su origen se remonta a 1938, acumulando cerca de nueve décadas de experiencia en la formulación de políticas para el desarrollo agrícola y ganadero del Ecuador.
Diversos analistas y representantes del sector rural consideran que la absorción del ministerio dentro de una macroestructura económica podría reducir la atención especializada que requieren los agricultores y ganaderos. La agricultura posee características propias, vinculadas a la seguridad alimentaria, la soberanía productiva, el desarrollo rural y la protección de pequeños productores, aspectos que podrían perder protagonismo frente a prioridades macroeconómicas, fiscales o industriales.
Entre las principales desventajas que podrían derivarse de esta fusión se encuentran:
Si bien el Gobierno sostiene que la nueva estructura permitirá una gestión más eficiente y articulada de las políticas productivas, el desafío será demostrar que la agricultura y la ganadería no perderán importancia dentro del nuevo esquema institucional. El sector agropecuario continúa siendo uno de los pilares fundamentales de la economía nacional, fuente de empleo para miles de familias y garante de la seguridad alimentaria del país.
La desaparición del Ministerio de Agricultura y Ganadería constituye, por tanto, una de las transformaciones más significativas de la administración pública ecuatoriana en los últimos años, cuyos efectos reales sobre el campo solo podrán evaluarse con el tiempo.
AGROECUADOR TV
