Los aranceles del 30 % impuestos de forma recíproca por Colombia y Ecuador entraron en vigor a la medianoche de este domingo, en una escalada que amenaza un intercambio comercial anual de 2.800 millones de dólares, con un fuerte déficit para Ecuador superior a los 1.000 millones.
El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, justificó la medida por el desbalance comercial y acusó a Colombia de falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico. Sin previo aviso, anunció el 21 de enero —durante el Foro de Davos— la imposición del arancel a productos colombianos, decisión que Bogotá respondió gravando cerca de 50 productos ecuatorianos, entre ellos alimentos, calzado, neumáticos y químicos.

Los gremios empresariales de ambos países han advertido que la confrontación perjudica a las dos economías y han pedido diálogo, sin avances concretos hasta ahora. La tensión ya se refleja en la frontera: largas filas de camiones se formaron en Rumichaca antes de la entrada en vigor de los aranceles.
Uno de los puntos más sensibles es la energía. Colombia suspendió desde el 22 de enero la venta de electricidad a Ecuador, que en 2024 fue clave durante la crisis energética ecuatoriana y representó importaciones por 334 millones de dólares. Aunque Ecuador no enfrenta efectos inmediatos, la medida podría ser crítica en futuros periodos de sequía.

Como represalia, Ecuador elevó de 3 a 30 dólares por barril la tarifa para el transporte de crudo de Ecopetrol por sus oleoductos, encareciendo una operación que movilizaba unos 10.000 barriles diarios.
(Con información del diario El Tiempo)












