Ante la intensa ola de calor que azota la Sierra ecuatoriana, el Gobierno Provincial de Tungurahua activó desde el 7 de diciembre un contingente técnico y operativo para enfrentar varios incendios forestales. En coordinación con cuerpos de bomberos, brigadistas especializados e instituciones nacionales, se desarrolla un operativo permanente con el fin de proteger a las comunidades y preservar ecosistemas de páramo.
La emergencia no se limita a Tungurahua: otras provincias como Napo, Azuay e Imbabura también enfrentan focos activos. En estos territorios, brigadas del Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), guardaparques y bomberos combaten incendios que ya han consumido cientos de hectáreas de pajonal y vegetación nativa.

El aumento de estos incendios ha sido impulsado por condiciones climáticas extremas: altas temperaturas, baja humedad y radiación ultravioleta elevada, factores que incrementan la vulnerabilidad de la vegetación ante el fuego.

Las autoridades advierten que un porcentaje significativo de los incendios —especialmente en zonas como la provincia de Ambato y otros sectores de Tungurahua— podrían ser provocados por acciones humanas, como quemas agrícolas o fogatas imprudentes. Esto agrava la crisis ambiental, afecta ecosistemas frágiles (como páramos) y pone en riesgo fuentes de agua.
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