Una variedad de cacao ecuatoriano que estuvo al borde de desaparecer se convirtió en la base de una de las marcas de chocolate más exclusivas del mundo. Esta es la historia de To’ak, un emprendimiento creado por una ecuatoriana, un estadounidense y un austríaco que logró llevar el cacao Nacional de los bosques de Manabí a más de 60 países.
Según un reportaje publicado por la revista Forbes, todo comenzó con apenas 467 barras de chocolate de 50 gramos, comercializadas a USD 260 cada una. Poco después, la marca lanzó una edición aún más exclusiva, valorada en USD 490 por barra. El producto no solo se presentó como chocolate, sino como una experiencia que combina lujo, conservación y la historia de un cacao considerado por muchos como uno de los más finos del mundo.
El proyecto nació cuando Jerry Toth, Carl Schweizer y Dennise Valencia decidieron buscar los últimos ejemplares del cacao Nacional, una variedad que había sido desplazada por otras más resistentes y productivas debido a enfermedades como la escoba de bruja.
Después de recorrer distintas zonas cacaoteras de la Costa, llegaron a Piedra de Plata, en Manabí, donde encontraron árboles centenarios. De 47 muestras enviadas a Estados Unidos para análisis genético, nueve resultaron ser 100 % de la variedad Nacional.
Con una inversión inicial de USD 200.000, los fundadores comenzaron a trabajar con 14 familias productoras, seleccionando los mejores árboles y mejorando los procesos de fermentación y secado. También decidieron pagar a los agricultores precios muy superiores a los del mercado, como incentivo para conservar esta variedad.
La primera cosecha, de dos toneladas, llegó en 2013. Un año después nació To’ak con su primera colección de barras numeradas. El lanzamiento en Estados Unidos permitió comprobar que existía un mercado dispuesto a pagar por un chocolate ecuatoriano de características únicas. Posteriormente, la marca llegó a tiendas de lujo como Harrods, en Londres, y amplió su presencia internacional.
La empresa también convirtió la conservación en parte central de su modelo. A través de programas con productores y un corredor alrededor de la reserva Jama-Coaque, sus fundadores han impulsado la multiplicación de las plantas de cacao Nacional y actualmente cuentan con al menos 2.000 plantas.
Con el tiempo, To’ak amplió su oferta con nuevas líneas, entre ellas chocolates añejados en barriles y productos acercar la marca a más consumidores, sin perder su carácter exclusivo.
En 2025, la empresa alcanzó ventas cercanas a USD 1,5 millones y una comunidad internacional de alrededor de 11.000 clientes. Actualmente procesa cuatro toneladas de cacao anuales y compra directamente a los agricultores cerca de USD 5.000 en cacao fresco cada quince días.
Sus productos llegan a mercados de Estados Unidos, Europa, China, Australia y Medio Oriente. Además, para finales de 2026 está prevista la apertura del primer To’ak Cacao Bar en Kuwait, junto a un grupo hotelero de lujo.
Más allá del precio de sus chocolates, la historia de To’ak muestra cómo un producto ecuatoriano puede convertir la conservación de una variedad ancestral en una oportunidad de negocio y, al mismo tiempo, posicionar al cacao Nacional como un producto de lujo con identidad ecuatoriana.
(Con información de la revista Forbes Ecuador)



