El maíz es uno de los cultivos más importantes para Ecuador, ya que sostiene cadenas clave como la avicultura y la producción de balanceados. Sin embargo, el sector enfrenta una crisis estructural marcada por bajos precios, altos costos de producción y falta de políticas agrícolas sostenidas.
Mientras fertilizantes, semillas y agroquímicos suben constantemente de precio, muchos agricultores venden su cosecha apenas para cubrir gastos. Aunque existe un precio mínimo de sustentación, en la práctica numerosos productores terminan negociando por debajo de ese valor debido a la falta de liquidez y al poder de los intermediarios.
A esto se suma la escasa tecnificación del campo. Muchos pequeños productores aún trabajan sin acceso suficiente a maquinaria, riego, financiamiento o asistencia técnica, lo que limita la productividad frente a otros países de la región.
El cambio climático también golpea con fuerza al sector. Sequías, lluvias extremas y plagas afectan cada vez más las cosechas, mientras las políticas públicas siguen siendo insuficientes para prevenir y enfrentar estos riesgos.
Pese al potencial agrícola del país, Ecuador todavía depende parcialmente de importaciones de maíz, una contradicción que refleja la falta de planificación y apoyo real al agro nacional.
El problema del maíz no es solo productivo, sino también político y estructural. Sin inversión, modernización y reglas más justas para el productor, el país seguirá perdiendo competitividad y poniendo en riesgo su seguridad alimentaria.
AGROECUADOR TV
