Recorte temprano del potencial productivo del maíz

En 2025, la cosecha de maíz duro en Ecuador alcanzó 1,5 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 5 t/ha. El maíz es el pilar de una cadena de valor que mueve alrededor de 4.000 millones de dólares.

El consumo local y la agroindustria de proteína animal generan una demanda que supera la oferta en unas 95.000 toneladas, volumen que debe ser cubierto mediante importaciones. La producción proviene mayoritariamente de pequeñas fincas maiceras, caracterizadas por precariedad tecnológica, baja productividad y escasa rentabilidad.

Freddy Amores P. Divulgador de agrociencia y tecnología famores.ec@gmail.com

El control de los factores productivos se traduce en innovación tecnológica y permite hacer crecer la economía maicera. Control significa tecnología y, sin un manejo adecuado, factores como el relieve del terreno y problemas relacionados con la semilla, la siembra y la nutrición pueden poner tempranamente en riesgo la cosecha.

  1. Relieve: Un rasgo del terreno que afecta su capital ambiental es el relieve. Los terrenos planos rinden más que aquellos con topografía irregular, que representan dos tercios de la superficie sembrada. La profundidad, fertilidad, textura y drenaje del suelo cambian según el relieve. Al no considerar estas variaciones, la aplicación uniforme de las prácticas de cultivo genera ineficiencia en el uso de los recursos productivos.

Una investigación realizada en la zona de Balzar mostró que, por cada kilogramo de nitrógeno (N) aplicado, se cosecharon 30 kg de grano en un sector del terreno, mientras que en otro la misma cantidad de N produjo el doble. En terrenos de ladera, la cosecha y la rentabilidad disminuyeron en 38 % y 43 %, respectivamente, frente a los terrenos planos (Chila, 2020).

  1. Calidad de la semilla: El uso de semilla híbrida certificada permite maximizar la cosecha, mientras que el uso de semilla reciclada la reduce sustancialmente. Una encuesta realizada en la zona de Ventanas reveló que el 20 % de los productores utiliza semilla reciclada para reducir costos.

Según el mismo estudio, el nivel de adaptación del híbrido elegido para la siembra determina la futura cosecha, con una diferencia del 16 % entre los dos híbridos de mayor rendimiento (Rosado, 2021).

  1. Calidad de la siembra: Es conveniente confirmar el porcentaje de germinación, incluso cuando se utilizan semillas híbridas. Se trata de una práctica sencilla y de bajo costo. El riesgo de una densidad insuficiente de plantas por hectárea siempre está presente.

Los híbridos modernos, de menor altura y con hojas más verticales, utilizan densidades de hasta 70.000 plantas/ha. Una densidad excesiva, en cambio, incrementa la competencia entre las plantas por los recursos disponibles.

  1. Densidad de plantas: El autor de esta nota ha constatado en alguna ocasión densidades de hasta 100.000 plantas/ha. Por el contrario, las densidades bajas generan un uso ineficiente de la tierra.

En la siembra manual es conveniente colocar una semilla por hoyo para obtener mazorcas de tamaño uniforme. Cuando se colocan dos semillas por sitio, una de las plantas siempre tiende a producir una mazorca más grande que la otra.

  1. Nutrición: La planta se nutre de los minerales disponibles naturalmente en el suelo y de aquellos aportados mediante los fertilizantes. La nutrición se beneficia de los suelos fértiles, mientras que un alto contenido de materia orgánica (M.O.) incrementa la cosecha y reduce los costos.

Cada punto porcentual de M.O. puede producir una tonelada adicional de grano (Chila, 2019). He observado maíz creciendo en suelos con menos de 1 % de M.O., con resultados antieconómicos.

  1. Época de siembra: La siembra temprana, dentro de los primeros 15 días del inicio de las lluvias, se traduce en mayores cosechas. Las siembras tardías tienen un costo elevado y pueden reducir drásticamente el rendimiento.

Según un estudio sobre fechas de siembra realizado en la zona de Mocache, la diferencia entre sembrar maíz de manera temprana y hacerlo con un retraso de dos semanas significó cosechar 42 quintales menos frente a los 180 quintales/ha obtenidos con la siembra temprana (Amores, 1987).

Las razones detrás de estos resultados serán explicadas en una próxima nota.

 

 

 

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