La ganadería ecuatoriana busca avanzar hacia un modelo que no solo produzca más, sino que también recupere los suelos, cuide el agua y reduzca los costos para los productores. Esa es la apuesta de la ganadería regenerativa, una práctica que comienza a ganar espacio en distintas zonas del país.
En este camino se desarrolla el Proyecto de Fortalecimiento Sostenible Pecuario del Ecuador (PROFOSPE), que arrancó en enero de 2026 y se extenderá hasta 2029. Entre sus principales metas está capacitar a 10.000 productores en ganadería regenerativa y entregar cerca de 20.000 kits para implementar sistemas silvopastoriles.
La propuesta combina árboles, arbustos y pastos con la actividad ganadera, creando espacios donde los animales puedan alimentarse mientras se mejora la calidad del suelo y se protege el entorno. El proyecto también contempla la entrega de semillas de pasto para climas cálidos y fríos y subvenciones de hasta el 75 % del valor de mercado para adquirir cercas eléctricas, ordeñadoras mecánicas, motoguadañas, biodigestores, básculas, bretes y otras herramientas.
Para Leopoldo Viteri, director de Desarrollo Pecuario y Nutrición, el punto de partida es sencillo: un suelo sano es la base de una finca productiva. Por eso, prácticas como el pastoreo racional, los sistemas silvopastoriles y el uso de abonos orgánicos provenientes de la propia actividad ganadera pueden ayudar a recuperar los terrenos y mejorar su productividad.
Un suelo mejor nutrido también puede significar menores gastos para el productor, al reducir la necesidad de utilizar fertilizantes químicos y aprovechar de mejor manera los recursos disponibles en la finca.
El beneficio no se queda únicamente en la producción. Según las estimaciones del proyecto, los sistemas silvopastoriles podrían capturar alrededor de 5,8 toneladas de CO₂ equivalente por hectárea, aportando a la reducción de emisiones y a la lucha contra el cambio climático.
Otro de los objetivos es recuperar suelos degradados, proteger las fuentes de agua y hacer que las fincas sean más resistentes frente a los cambios ambientales.
La capacitación es uno de los primeros pasos. A través de las Escuelas de Formación Pecuaria, PROFOSPE ya cuenta con 120 escuelas en el país y 2.412 productores capacitados, quienes conocen y aplican nuevas prácticas para mejorar el manejo de sus fincas.
AGROECUADOR TV



