Ecuador necesita un renovado ministerio de la agricultura. ¡Ya es hora de que la cenicienta sea reconocida como princesa!
Entiendo y comparto la indignación y preocupación de todo el sector agropecuario por la eliminación del Ministerio de Agricultura y el nombramiento de un administrador de empresas —exdirigente arrocero— como representante de la agricultura del país dentro del Ministerio de Industrias.
El agro es un universo inmenso en el que millones de ecuatorianos trabajan para sostener la soberanía alimentaria y, a través de la exportación, aportar a las necesidades alimenticias del mundo. La agricultura ha sido la base de la economía de nuestra nación desde épocas precolombinas, coloniales y republicanas. No es justo ni ético el abandono en el que el Gobierno tiene a esta actividad, más aún cuando en el gabinete no hay personas que se identifiquen con las carencias del sector, especialmente frente a la amenaza de los efectos del fenómeno de El Niño, que pone en riesgo de hambre al país.









