El N abunda en la atmósfera terrestre en una forma química (N₂) que las plantas no absorben
Hasta inicios del siglo XX los fertilizantes con N no existían. Su producción a escala industrial empezó en 2013, extrayendo N del aire para convertirlo en amoniaco (NH₃), un proceso energéticamente muy costoso, base de todos los fertilizantes nitrogenados. Su impacto en la Agricultura es enorme, aunque la variación de la eficiencia con que el N se absorbe y riesgos de contaminación ambiental son desafíos siempre presentes.









